Estaba leyendo discursos de conferencias generales, y encontre este parrafo de un discurso del fallecido presidente Hinckley..."Nada en este mundo tiene más valor para ustedes que sus hijos. Cuando sean ancianas, cuando el cabello se les ponga blanco y el cuerpo se debilite, cuando estén propensas a sentarse en una mecedora y meditar sobre su vida, nada será más importante que el interrogante de lo que llegaron a ser sus hijos. No tendrá importancia el dinero que hayan ganado, ni tampoco los automóviles que hayan tenido, ni las casas grandes en las que hayan vivido. La pregunta inquietante que acudirá a su mente una y otra vez será: "¿Cómo les ha ido a mis hijos?".
Si la respuesta es que les ha ido bien, entonces la felicidad de ustedes será completa; si no ha sido así, entonces ninguna otra satisfacción podrá compensarles esa pérdida.
De manera que esta noche les suplico, mis queridas hermanas, que se sienten y en silencio examinen los triunfos y los fracasos que hayan tenido en su función de madres. Nunca es demasiado tarde. Cuando nada dé resultado, acudan a la oración y a la ayuda prometida del Señor para ayudarlas en sus tribulaciones. Pero no se demoren. Empiecen ahora, no importa si su hijo tiene seis o dieciséis años de edad."
Elder Boyd K. Packer
Debemos cuidar de sus necesidades físicas, espirituales y emocionales. El Libro de Mormón enseña: "Ni permitiréis que vuestros hijos anden hambrientos ni desnudos, ni consentiréis que quebranten las leyes de Dios, ni que contiendan y riñan unos con otros y sirvan al diablo, que es el maestro del pecado, o sea, el espíritu malo de quien nuestros padres han hablado, ya que él es el enemigo de toda rectitud" (Mosíah 4:14).
Nada se puede comparar con un padre responsable que enseña responsablemente a sus hijos. Nada hay comparable a una madre que está con ellos para consolarles y darles seguridad en sí mismos. El amor, la protección y la ternura son elementos de valor incalculable.
El Señor dijo: "Yo os he mandado criar a vuestros hijos en la luz y la verdad" (D. y C. 93:40).


